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Esos pensamientos molestos

 

El YO y el Superyo

 

Salvo excepciones, todos tenemos conciencia clara de lo que es el YO.

 

1-     El Superyo

Este concepto ha sido una valiosa aportación de Sigmund Freud. Se forma en nosotros pero lo van

construyendo los demás. Las normas del padre y de las personas

de autoridad se van interiorizando en nosotros y forman una estructura interna que recuerda al Yo pero que

no es el Yo, porque actúa al margen de nosotros – el Yo -, fuera de nuestro control, del control el Yo.

Si “nos remuerde la conciencia” (El Superyo) lo hace a nuestro pesar : es algo nuestro que no controlamos.

Los remordimientos de conciencia son un castigo del Superyo (normas morales introyectadas), contra el Yo,

 por haber roto con las normas morales introyectadas.

 

2-     El Superyo castrante

Si los que forjaron nuestro Superyo fueron demasiado duros o intransigentes, en ese caso nosotros mismos-

-nuestro Superyo-  será demasiado duro con nosotros mismos.

Y así hemos llegado a una persona insegura o con baja autoestima. Esta persona se sintió

poco o mal valorada y el Yo perdió confianza en sí mismo frente al mundo.

Cuando el Superyo es demasiado duro hablaremos, siguiendo a Freud, de un Superyo castrante.

Es castrante porque “castra” el crecimiento, expansión y felicidad de la persona, del Yo.

 

3-    El Superyo castrante en el esquizotípico

El Superyo del  Esquizotípico es durísimo. Castiga a la persona despiadadamente y sin motivo.

 Le hace la vida imposible…

La autoestima del esquizotípico es muy baja. Cuando el afectado se presenta en sociedad, fracasa.

La vida le resulta vacía, árida…insoportable.

Le quedan sus fantasías : allí se puede refugiar y encontrar un poco de alivio, pero…

…entonces, una y otra vez, despiadadamente, sus fantasías se convierten implacablemente

en reproches contra él mismo. Así, pues, no le queda más salida que escapar de sus propias fantasías

que nunca llegan a ser placenteras.

Y así se ve el afectado en la necesidad de recurrir al pensamiento mágico que termina por instalarse en su mente,

llegando a no separar bien la realidad de la fantasía.

 

4-    El Superyo castrante en el esquizoide

El Superyo del Esquizoide también puede ser castrante pero no es tan severo.

En algunos esquizoides (y en no-esquizoides) un Superyo castrante hace que, en cualquier momento,

cuando la imaginación anda suelta, puede aparecer en nuestra conciencia un episodio de nuestra vida…

un episodio negativo o interpretado como negativo aunque realmente sea neutro, pero que en todo caso se presenta

como vergonzoso y va acompañado de una sensación desagradable, que recuerda los remordimientos de conciencia.

 Se trata de un reproche del Superyo.

Es un reproche desmesurado, que además lleva la culpa a escenas neutras.

Es un reflejo de un Superyo que castiga por nada. Esto tiende a desequilibrar a la persona.

El esquizoide – y otros- sufre por esto, pero estas dificultades no rompen a la persona y, aparte de esto,

  el interesado consigue tener abundantes fantasías placenteras.

 

5-    Importancia de los devaneos fantasiosos

Estas consideraciones nos llevan a concluir que las fantasías no son simples caprichos o pérdidas de tiempo,

sino que tienen una función de importancia.

En el esquizotípico, incapaz de establecer fantasías placenteras, las consecuencias son desastrosas.

Esta actividad espontánea de las personas, las fantasías, deberia tener una función en nuestras vidas

y ciertamente la tiene : nos sirven de alivio contra nuestras frustraciones de la vida real.

 La Naturaleza no suele hacer las cosas para nada, sin sentido.

El esquizoide, duramente castigado por su incapacidad de adaptarse a la manada humana,

se compensa en parte en sus devaneos fantasiosos de poder.

Así, pues, las fantasías vienen a ser como las endorfinas(1) del alma.

 

6-    Rechazando al molesto superyo castrante

Yo soy mi yo y yo soy mi superyo… aunque realmente me identifico con mi yo. Mi superyo

y sus pensamientos castigadores los soporto como intrusos.

Yo soy comprensivo conmigo mismo, él es intolerante, irracional. Esos pensamientos castrantes no se

corresponden con mi personalidad, con mi madurez. Los rechazo, soy crítico con ellos, con el superyo, con el padre

y con los valores sociales impuestos de ese modo …, y sobre todo con sus castigos disparatados…

Yo tengo mis propios valores, adultos y racionales, pero desgraciadamente no podré evitar mientas viva

 tener que soportar a mi superyo castrante.

Me queda el consuelo del pataleo, es decir, rechazar a mi superyo y a la sociedad que me lo impuso

 con sus falsedades y mentiras.

El superyo castrante nos explica algunos de nuestros sufrimientos, algunos de nuestros comportamientos.

 

(1)    ENDORFINAS = sustancias producidas por nuestro propio cuerpo, que modulan el dolor y promueven sensaciones de placer.

 

(  Esta página está también .........en francés ............. en inglés  )

 

Página actualizada el 2 de Febrero de 2011 Copyright © esquizoide.net 2011

 

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