Malestar
en relaciones sociales
1- Espacio de seguridad

Caballos salvajes : si tú entras en su espacio de
seguridad, ellos se irán...
Fuera de nuestras granjas bulle la vida animal con un objetivo
simple : comer y no ser comido.
Cualquiera de nosotros puede observar cómo los
animales del bosque tienen su espacio de seguridad. Si entramos en él, el
animal huye...
Los humanos ahora nos movemos en espacios seguros y no
somos sensibles a nuestro espacio de seguridad. Recordemos que nuestros
antepasados sí tuvieron este espacio de seguridad...
Sin embargo hoy en día este espacio de seguridad y el
miedo que aparece cuando alguien invade este espacio, aún sigue presente en
nuestro arsenal genético y aparece aleatoriamente en algunos sujetos, entre los
cuales están algunos esquizoides.
Este temor surge cuando el sujeto siente que alguna
persona , como si estuviera acechando, invade su espacio de seguridad. El temor
es irracional , incontrolado y desadaptativo. En este punto el sujeto se va.
Algunos esquizoides señalan que huyen de las
relaciones sociales porque “se
sienten invadidos”. Otros
solamente afirman que “necesitan
huir”.
2- Hipótesis 1º : un “error”
de la evolución

Al principio eran los seres vivos . Unas
especies sobrevivían y otras se extinguían . Las especies exitosas
desarrollaron recursos
adecuados para la supervivencia . Entre estos recursos resaltan los instintos :
el de conservación y el de
reproducción .
Uno de los resortes que
activaba y activa el instinto de conservación es el miedo . El miedo nace como
mecanismo útil para la
supervivencia .
Cuando se detecta una
situación mala para la supervivencia sentiremos malestar y, según vaya
aumentando
el peligro, pasaremos al temor
, al miedo y al pánico .
El órgano que regula toda la
gama del miedo reside en el cerebro.
En el camino de la evolución
el ser humano desarrolla sobre el antiguo cerebro otro nuevo y
el mecanismo del miedo gana en
matices pero la sede y el control siguen estando en el cerebro
antiguo y en especial en una
glándula llamada amígdala .
Nuestro mecanismo del miedo
tiene todavía el carácter instintivo , con sus características
de irracionalidad y
automatismo .
La influencia del cerebro
nuevo, del pensamiento y la razón sobre el miedo es escasa .
Es difícil controlar nuestros
miedos razonando con ellos .
A veces, imposible .
De los antiguos instintos y
con el paso del tiempo, se van derivando las emociones y los afectos ,
que siguen teniendo su base en
el cerebro antiguo .
La constatación del peligro
sigue siendo una evaluación instintiva, automática.
Este carácter instintivo del
miedo lleva en el caso del esquizoide a una desafortunada realidad :
el sistema evalúa
automáticamente e interpreta como malo (para la supervivencia ) la presencia
humana y se desencadena la
correspondiente emoción de temor ,en cualquiera de sus gamas..
3- Hipótesis 2ª : Necesidad de afecto
A veces se compara al esquizoide con el histriónico,
señalando que
cada rasgo de uno se corresponde con lo opuesto en el
otro :
uno no soporta pasar desapercibido (histriónico)
y otro no soporta ser el centro de atención
(esquizoide).
Sin embargo ...
Es posible que ambos tengan el mismo recorrido
inicial,
con opuesta salida final.
Ambos necesitan el cariño y atención de los padres
y luchan desesperadamente por ello.
a) los histriónicos utilizan sus excelentes dotes de
simpatía
b) los esquizoides, sin esas dotes, fracasan, “se
tragan” su conflicto
y desarrollan un problema, primeramente con sus padres
y posteriormente con cualquier figura humana.
Queda traumatizado y se aparta de las personas a pesar
de que
necesita del afecto de ellas.
4-Trastorno inaccesible al aprendizaje
Nuestro sistema nervioso va registrando cada día nuevas experiencias, que
dan lugar a aprendizajes . Estos aprendizajes
se irán convirtiendo en pautas que influirán en nuestro comportamiento .
Así llegaremos a saber que
esto nos va a producir satisfacción ,
que eso provocará un problema,
y que aquello es un peligro .
Si una situación concreta nos produce una y otra vez algún tipo de
daño aprenderemos que es mala y que
conviene evitarla .
Si esa misma situación deja de producirnos daño volveremos a aprender que ahora ya no es mala
y no hay por qué evitarla ,
aunque tendremos cierta prevención por las experiencias anteriores .
El tener que afrontar
situaciones de peligro para nuestro bienestar nos producirá tensión y malestar
.
Al ansioso social la
experiencia diaria en realidad le enseña que en las relaciones sociales no hay peligros,
que no hay nada que temer, que
nunca te pasa nada malo, que no eres agredido …
sin embargo este
aprendizaje es incapaz de incorporarse
al funcionamiento del miedo social.
Debería hacerlo, pues la
persona sabe y aprende esto pero no sucede así .
Este aprendizaje, de carácter
más bien racional, se muestra incapaz de cambiar
la estructura del miedo
social, de carácter más primitivo , más relacionada con la primitiva vida
instintiva .
El miedo social permanece inaccesible
al aprendizaje .
Es como si en edades
tempranas se hubiera producido un
“troquelado” , establecido el cual, ya no
puede ser modificado, ni
siquiera con algo tan contundente como la propia experiencia .
5- Contacto visual
Cuando dos hombres se encuentran,
para saludarse se dan la mano. El significado oculto de este acto
es que ambos se dicen : “Vengo en
son de paz. Aquí está mi mano, no está armada”.
Y se escenifica la amistad
cogiéndose mutuamente la mano .
El apretón de manos debe simultanearse
con la mirada a los ojos.
A continuación dialogan. El que
habla mira al otro a su lugar más expresivo, los ojos.
El que escucha, igualmente, queda
pendiente de los ojos del que habla.
Se establece un “contacto” visual.
Sus miradas se entrelazan sin temor.
Hay comunicación, hay empatía.
Algunas personas y entre ellas
algunos esquizoides, al establecer el contacto visual, se sienten mal.
El afectado sale del contacto visual
y el diálogo pierde franqueza.
El lenguaje corporal del que se ha
ido viene a decir : “Me siento mal y
quiero terminar esto cuanto antes”.
Algunos interlocutores también
pueden interpretar que ha querido decir algo como esto : “No me caes bien, no
quiero tu amistad”.
Se puede dar el caso del que ni
siquiera intenta el contacto, mira para otra parte y cuando fugazmente mira a
los ojos,
lo hace con una mirada “huidiza”,
sin llegar a detenerse, sin llegar a establecer contacto visual.
TESTIMONIO
“Apenas había pasado de los 20 años
cuando mi problema con la mirada degeneró
y se convirtió en una auténtica
fobia. Cada vez que alguien aparecía con la cámara fotográfica
para hacerme una fotografía, mi
sistema de alerta se activaba y yo me descomponía...
40 años después todavía no he
superado esta fobia.” (El autor)
Página actualizada el 7 de Febrero de 2010 .
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