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Cuando tu pareja es esquizoide

 

(Desde una perspectiva de mujer)

 

Por una visitante anónima de este sitio

 

Quizá has llegado a este sitio desde una relación problemática.

Quizá él es sensible, autosuficiente, intelectual, sin prejuicios, pensador profundo y con cierta afinidad por los animales…

Pero también él se muestra falto de emoción, desapegado, antisocial e incapaz de intimidad…

 

Por una parte él está interesado en ti, pero al mismo tiempo él es evasivo, resbaladizo y no te da señales de cariño.

Tú no sabes “dónde estás”…

Lo bueno de él pesa en ti más que lo malo y tú sigues con él…

Un día, repentinamente, desaparece, se va de la relación sin ninguna razón…

Tú quedas desconcertada y dolida. Crees que él ha perdido interés o que quizá ha encontrado a otra…

Todavía tu corazón está en período de recuperación cuando él vuelve a aparecer,

pretendiendo que la relación continúe en el punto en el que él la abandonó.

 

Solemos esperar que la gente responda de una cierta manera, generalmente de la misma manera

que lo haríamos nosotras mismas. Y cuando alguien responde de una manera no esperada,

nos sentimos inseguras y confusas: esto nos sucede con los esquizoides.

(En realidad ellos no eligen la manera de comportarse, su comportamiento viene determinado

por sus rasgos de personalidad).

 

A veces ellos son muy inteligentes y muy autosuficientes, personas muy reservadas

con importantes limitaciones interpersonales.

Ellos necesitan espacio y soledad. Sienten poca necesidad de amigos y familiares.

Son muy sensibles al intrusismo, a la mentira y al comportamiento emocional.

A pesar de su autosuficiencia necesitan contacto humano, al igual que cualquier otro ser humano.

Su intensa soledad con frecuencia los empuja a buscar algún tipo de relación.

Se les presenta un problema cuando, una vez dentro de una relación, se sienten divididos

entre el deseo de la relación y el deseo de huir de la misma.

Esta dicotomía lleva a un patrón de relación “estar dentro y estar fuera”,

lo cual es confuso e hiriente para la otra parte.

Aunque no haya una razón clara para la ruptura, ésta se suele producir porque

las cosas han llegado a ser sofocantes para el esquizoide:

demasiadas expectativas, demasiadas exigencias, demasiados problemas, demasiada adhesión,

demasiado tiempo juntos, sin suficiente espacio…

Él comienza a sentirse sofocado, necesita escapar y busca refugio en la soledad.

Él no tiene ningún control sobre este sentimiento de ahogo.

En esta situación tu mejor defensa será  permanecer escondida por un tiempo, darle espacio

y tiempo para recuperarse porque lo más probable es que él vuelva.

 

Si estás en una relación con un esquizoide las cosas no serán fáciles.

 Él necesita de su espacio como tú necesitas aire para respirar.

No esperes que él socialice con tu familia y amigos.

No esperes incluso que él haga las cosas que tú esperas de tu pareja, porque él es diferente.

Tampoco esperes que, con el tiempo, tú o la terapia lo hará cambiar.

 

Los esquizoides son personas especiales con necesidades especiales y pueden tener

relaciones largas. Si tú quieres una relación exitosa, necesitas tener una vida llena de ti misma,

en donde él no sea el centro.

No debes esperar que él llene tus necesidades de afecto e intimidad porque no puede hacerlo.

No se trata de que no quiera, es que no puede.

Cuanta más intimidad pidas, más necesitará él su propio espacio.

Así, pues, mantén siempre una cierta distancia: no le presiones con exigencias emocionales.

Si eres capaz de amarlo tal y como él es, la relación tendrá una oportunidad.

Pero si pretendes algo más, si tú eres emocionalmente necesitada, entonces será mejor

que te retires cuando tu corazón esté aún intacto.

 

En realidad una relación con un esquizoide no tiene por qué ser diferente a cualquier otra relación.

No debemos esperar que otra persona nos haga feliz o que llene nuestras necesidades emocionales.

 Sucede que la religión, la sociedad y las artes nos han llevado a creer otras cosas.

 

 

Por una visitante anónima de este sitio

 

Página corregida en Julio de 2011 © Copyright

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