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OBSESIONES SEXUALES EN
LOS CONVENTOS
Antes de que se conociera el Trastorno Obsesivo
Compulsivo, éste ya existía
en los monasterios y conventos.
Se lo conocía con el nombre de “escrúpulos de conciencia”.
UNA MORAL MUY ESTRICTA
La moral sexual de
era constitutivo de pecado grave y
estaba castigado con el infierno eterno. Este pecado no admitía “parvedad de
materia”,
es decir, contra este
precepto no había pecado leve, todos eran graves o mortales.
No solamente se pecaba por obra sino
también por pensamiento y por deseo. Una fantasía o deseo sexual, aunque
no hubiese sido
buscada, si aparecía en la imaginación debía ser rechazada inmediatamente. Ni
no lo hacías así y
la permitías aunque
fuera por breve tiempo, ese consentimiento del placer “venéreo” ya constituía
pecado,
el cual siempre era grave. Así, pues,
había que estar atento para rechazar una tras otra todas las ocasiones
de consentir el placer. Esto suponía
un enorme esfuerzo y un gran desgaste de energía que, a veces, llevaba al
trastorno mental que en los ambientes
cenobíticos se denominaba como “Escrúpulos
de Conciencia” y que hoy
llamaríamos Trastorno
Obsesivo Compulsivo.
Había momentos en los que la
sensualidad, el deseo, los sueños hacían inevitable sentir placer. La cuestión
era si
había habido consentimiento o no. Si lo
había habido habías pecado gravemente.
Sucedía que personas piadosas, monjes,
religiosos, que dedicaban sus vidas al servicio de Dios,
constataban que a lo largo de un solo día podrían haber
pecado quizá varias veces, porque esos pensamientos y deseos eróticos
sí habían estado en
su conciencia y sí habían llegado a sentir el placer prohibido. Dudaban de si
ellos habían consentido
esa presencia en algún momento. La duda
se instalaba machaconamente y, al miedo al infierno eterno se añadía una
insoportable ansiedad
que no les permitía
vivir en paz.
Pedían confesión una y otra vez y
declaraban por una parte sus pecados reales y por otra sus pecados potenciales,
es decir,
sus dudas de haber
pecado. Pero una confesión tan sólo aliviaba momentáneamente su ansiedad. Tras
una confesión venía otra y otra y otra …
y todo seguía igual: la ansiedad no
desaparecía nunca. La confesión no era la solución.
LOS RITUALES
OBSESIVOS
En los Escrúpulos de Conciencia,
como en cualquier otro T.O.C. ,se recurría a los
rituales .
El ritual más utilizado consistía en
repasar cuidadosamente lo que había pasado. Y, como siempre sucede en estos
casos,
este ritual había que repetirlo una y otra vez porque la ansiedad no
desaparecía. Este ritual más que solución era un problema
porque al analizar las escenas eróticas se
podía volver a sentir el placer prohibido constitutivo de pecado: se podía
entrar con un pecado
y salir con dos…
Además, la duda siempre continuaba.
Y así, en un continuo sinvivir, en una atroz tortura espiritual, espantando
pecados imaginarios, en un
rosario interminable
de rituales, se deslizaba la triste vida de los frailes afectados por T.O.C. (Escrúpulos de Conciencia).
Cierto fraile tenía que vivir sin llaves porque la
penetración de la llave en la cerradura y el giro de la llave
le hacían sentir el
placer prohibido, le transportaban de
alguna extraña manera al coito. Esto le
infundía tal pavor que
era incapaz de usar
llaves. Pero el vivir sin llaves tampoco le libraba de la dura ansiedad propia
del T.O.C.
EL PADRE ESPIRITUAL
El remedio oficial consistía en acudir
al “padre espiritual”, el cual se
responsabilizaría del alma
del cuitado religioso y de su salvación eterna. Pero esta posible
descarga de responsabilidad tampoco surtía efecto…,
el sujeto seguía inmerso en la más
implacable tortura (ansiedad).
DESENLACES
Generalmente estos desgraciados
frailes solían terminar por exclaustrarse y, fuera de aquel ambiente, poco a
poco,
conseguían rehacer
sus atormentadas vidas.
COROLARIO
La solución a este enojoso problema,
habría consistido en mi opinión, en sacar al afectado de aquel ambiente
enfermizo
y dejarle vivir en otro medio más
tranquilo.
Así de sencillo.
Mikel Martínez
Diciembre
2010 ©
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