EL APEGO
AFECTIVO Y SUS ESTILOS
“Así como tu mamá te amó y disfrutó de ti, así tú amarás y disfrutarás
de la vida”
(Mario Marrone)
El ciudadano medio tiene conocimiento de algunos conceptos psicológicos y
los maneja en la vida ordinaria. Le sirven para orientarse en las interacciones
sociales y para tener puntos de orientación respecto a sí mismo. Cualquiera
puede citar en cualquier conversación palabras como estas: introversión,
narcisismo, autoestima, trauma, paranoide…Sin
embargo, en este listado no aparece el concepto apego afectivo…
Veremos cómo existe el apego y la falta de apego, el apego de buena
calidad y el apego de calidad inferior…
1-QUE ES EL APEGO AFECTIVO
Los seres humanos, antes de los 5 años,
formamos una relación afectiva de apego con nuestra madre. Los diversos matices
que concurren en este aprendizaje, tanto por parte de la madre como por parte
del niño, determinan el estilo de esta relación…
La madre entra en este diálogo con
todo su bagaje emocional, sus expectativas y deseos…y el niño con su herencia
genética y su escasa historia…
Una vez puesta en marcha esta
relación de apego, con su estilo característico propio de cada niño, queda establecido, impreso, fraguado…
Este será nuestro estilo de apego afectivo y determinará
cómo va a ser nuestra relación con personas y grupos.
2-EL
APEGO FELIZ
Cuando se dan las mejores
condiciones para establecer la relación de apego, tanto por parte de la madre
como por parte del niño, el resultado es un apego exitoso, adaptativo, con
muchos recursos para vivir felizmente en sociedad.
Estos niños se convertirán en
adultos que:
---Se sobreponen con facilidad a las
separaciones
---Son felices en los re-encuentros
---Desarrollan confianza en sí
mismos y en los demás. Confían en sus parejas.
---Se sienten cómodos en las
relaciones interpersonales
---No tienen problemas en conocer
nuevas personas
---Sostienen una buena relación con
sus padres
---Viven una infancia feliz,
presagio de una vida adulta también feliz
3-APEGO PROBLEMÁTICO
El niño puede llegar al momento de
establecer la relación de apego con una dotación genética deficiente o con una
historia fetal dolorosa y la madre puede presentar sus propios conflictos…
Es normal que ni la madre ni el niño
sean perfectos. Entonces la relación de apego que va a establecer el niño
tendrá deficiencias. Será un apego conflictivo. Este niño presentará este tipo
de comportamientos:
---Soportará mal las separaciones
---Los re-encuentros pueden ser
conflictivos
---Les faltará confianza en sí
mismos y en los otros
---Presentarán dificultades en las
relaciones interpersonales
---Les será difícil hacer nuevas
amistades
---Podrán ser celosos
4-DESAPEGO
En algunos casos el encuentro
madre-hijo para el establecimiento de la relación de apego fracasa y no se
establece esta relación, o bien, el apego es débil…
En estos casos hablamos de desapego.
La persona no se siente unida ni a
sus padres, ni a sus hermanos, ni a su familia, ni a su patria, ni a su tierra,
o al menos este apego es demasiado débil.
Estas personas fracasarán a la hora
de establecer lazos con otras personas y serán personas solitarias. No se
sentirán vinculadas a nadie. No serán “fan” de nadie.
Al fallar el apego, las separaciones
le resultarán indiferentes, al igual que los re-encuentros, o al menos, el
grado de dolor y alegría será bajo.
No habrá disfrute en las relaciones
sociales y la soledad severa también será una fuente de malestar. La interacción forzada con otras personas
puede resultarles insoportable. La falta de apego viene a ser un problema
importante para la vida de un ser social por naturaleza como es el hombre…
Esta posición vital se acerca a la
tristeza…
Franz Kafka, escritor checo, era una
persona con desapego emocional. Así expresaba él mismo su situación vital de
desapego:
“Para mí la oficina, la Universidad, la familia y todo es un individuo
vivo que me contempla, un individuo al cual estoy ligado por alguna razón
desconocida, a pesar de que me resulta más extraño que cualquiera de los que en
este instante pasan en automóvil por Ring S. De forma
que me resulta ajeno hasta lo absurdo” (Cartas a Milena)
5-EL APEGO MODERADO
El apego afectivo a un país, a una
familia y a un grupo, puede incapacitarnos para ver a estos grupos
objetivamente. Desde el apego no somos capaces de ver, criticar o denunciar
excesos cuando el autor es nuestro grupo de referencia. Cuando oímos o leemos ataques contra el grupo al que estamos
unidos, nos sentimos incómodos y automáticamente nos posicionamos a favor de
los nuestros y rechazamos estas críticas como si fueran críticas contra
nosotros mismos.
Esta postura lleva a enquistar al
grupo, pero no resulta válida para su renovación, mejora y progreso.
Las personas que pueden apartarse
afectivamente lo suficiente del grupo como para poder criticarlo, que pueden
vivir en un cierto desapego y mantener
alguna distancia, pueden ver defectos y errores, pueden promover cambios.
De esta manera cada grupo necesita
tener algún miembro con cierto desapego.
Sin embargo, estas personas de apego
ponderado pueden ser vistas por el grupo como traidoras y condenadas con el
rechazo del propio grupo. Este es un duro castigo que pocos van a estar
disgustos a soportar.
Albert Einstein, descubridor de
Einstein censuró algunos excesos de su propio
país.
Einstein se dio de baja en
“No quiero vivir en un país donde
los individuos …”
“He descrito la presente situación
en Alemania como una enfermedad psíquica…”
Albert Einstein pudo hacer esto pero
una persona con una relación de apego más estrecha no lo hubiera podido hacer.
Muchas otras personalidades, ante
excesos cometidos por su propio país, suelen optar por el principio: “Con razón
o sin razón, por mi país”. Esto implica un apego más allá de la crítica.
El apego moderado se manifiesta
superior al apego incondicional.
He aquí una cita de Einstein, todo
un modelo de apego moderado:
“…mi notoria falta de necesidad de un contacto directo con otros seres
humanos.
Soy en verdad un viajero solitario y jamás he pertenecido a mi país, a
mi casa, a mis amigos,
ni siquiera a mi familia inmediata,
con todo mi corazón.
Frente a todos estos lazos, jamás he perdido el sentido de la distancia,
aunque sin lamentarlo,
de los límites del entendimiento y la
armonía con otras personas.
Uno gana gran independencia respecto a las opiniones, los hábitos y los
juicios
de sus semejantes y evita la tentación
de apoyar su equilibrio interno
en tan inseguros cimientos”
PARA SABER
MÁS
“Social Psychology” Robert
A. Baron – D. Byrne
“Exploring Social Psychology” David G. Myers
“Ideas and Opinions” Albert Einstein
“
Mikel Martinez, Ph G