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RASGOS DEL
PODER
Hay poder en el dinero y en la clase
política.
Hagamos un viaje a esa parte oculta e inconfesable
del poder que forma parte inseparable
del mismo y que determina en gran parte su funcionamiento.
1- UN PAPEL MASCULINO
Hay personas que por nacimiento
están destinadas a estar en el poder, otras tendrán su
oportunidad de acceder a él en una sociedad
como la moderna en donde el status no está
predeterminado y se
puede ascender y descender en la escala social…
No es difícil observar que el “rol”
de hombre de poder es masculino. Ayer mismo una generación de
ilustrados se dedicaron a entregar muñecas al
niño y soldaditos de plomo a la niña, para demostrar
que los papeles sexuales masculino y
femenino no eran naturales sino convencionales,
que estaban inventados artificialmente
por la sociedad, que era la propia sociedad la que los generaba.
Aquellas experiencias demostraron
que, antes de caer en manos de la sociedad,
tanto el niño
como la niña ya
apuntan intereses diferentes, que desde el principio hay intereses típicamente
masculinos o femeninos.
De manera igualmente espontánea, la
mujer cuando accede al mundo laboral, escoge las profesiones
más en consonancia con su papel
femenino y entre estas profesiones no están las que suponen
el ejercicio del poder. El poder es,
pues, un rol típicamente masculino.
La testosterona, dominante en los varones, los dota de ciertos rasgos
que el ejercicio del poder exige
como agresividad, acción, dureza…Son las
mujeres las que, dotadas por la naturaleza de
la oxitocina, la hormona del parto, la lactancia y la sociabilidad,
pueden sentir compasión por
la madres que mandan a sus hijos a la
guerra. Los varones pensarán que “un millón de muertos
es un precio
razonable para comprar el honor de la patria” (1). Sí, el declarar la guerra va
más
con el rol masculino. Por otra parte lo
femenino es delicado y no entra en su rol
“desayunarse cada día un sapo”. Los
hombres de poder dicen que lo hacen y se les ve
muy apegados al
puesto…
(1)
Frase atribuida a Napoleón, quizá porque él mismo realmente dejó en los campos
de batalla
más
de 1.000.000 de muertos.
2-PLANES DE VIDA
La mujer, en consonancia con su rol
femenino, suele diseñar para sí planes de futuro más orientados
a su estabilidad, planes que
impliquen el disfrute de una red de relaciones familiares y
sociales. En sus planes de vida suele estar
la familia, bien en 1º ó 2º lugar. A ellas les gusta estar cerca de
Las grandes empresas requieren de
mucha ambición, de mucha dedicación y para ello ahí están
algunos varones que parecen muy dispuestos
y satisfechos con los retos del poder,
contentos de ponerse a prueba.
3-AMBICIÓN
Ambición es el “deseo ardiente de
conseguir poder, riquezas,
dignidades o fama.” (Diccionario R. Academia)
En los países llamados democráticos
no es posible llegar al poder por medios violentos,
es preciso imponerse a los
competidores empleando las dotes personales de carisma personal,
influencias, publicidad y algunos no dudan en
emplear además recursos que están fuera
de la ley y la moral: sobornos,
engaño, clientelismo, corrupción…etc,
La competencia por el poder es
enorme y solamente una gran ambición proporciona la motivación
y energía suficiente para afrontar
los enormes trabajos y dedicación que la consecución del poder implica.
El poder sin ambición es difícil de
entender.
4-EL COLOR NARCISISTA
El narcisista está lleno de sí
mismo, se considera superior. El narcisista desarrolla
una gran confianza en sí mismo. Ellos
tienen tendencia a utilizar a los otros y vienen a ser
insensibles al malestar de los demás. Son
reacios a la autocrítica. Disfrutan ante el auditorio
sobre todo porque es
una oportunidad de escucharse a sí mismos…Muchos narcisistas tienen la
íntima convicción de
que están por encima de las reglas…Su papel soñado es el ejercicio del poder…
Los narcisistas tienen una ventaja
sobre los no narcisistas: ellos no tendrán problemas
para acercarse al poder empleando
“todos” los medios a su alcance…
Esto puede determinar que los no
narcisistas, con menos medios disponibles,
se queden en el camino.
Definitivamente el poder tiene color narcisista.
Según un estudio de
de una academia militar (QUO,
Diciembre 2010), los más capacitados para mandar
presentaban rasgos de narcisismo, arrogancia e
inflexibilidad. Peter Harms director del
estudio: “Los narcisistas serían excelentes
jefes de personal.”
5-EL COLOR ANTISOCIAL
Muchos psicópatas, delincuentes,
carne de prisión, tienen personalidad antisocial.
Cometen delitos incomprensibles y se
sienten indiferentes ante los mismos: no consideran
el dolor que han causado…:estos son
los antisociales en grado alto.
Estas personas viven entre la
marginalidad y la prisión.
Pero lo antisocial, como lo
narcisista admite grados. De las personas antisociales
en grados medio o bajo diremos que
tienen una personalidad de estilo
antisocial.
Estas personas antisociales de grado
medio-bajo encajan muy bien en el ejercicio del poder.
Se trata de personas duras, que se
saltan con facilidad las reglas, a los que no se les atisban
signos de debilidad. Ellos no mienten
porque realmente para ellos no existe la verdad y la mentira
sino solamente lo que interesa y lo que
no interesa. Ellos se sitúan con facilidad fuera de las normas.
Si han cometido errores
espectaculares no reconocerán tales fallos: tenderán a creer que las
leyes son para los demás pero no para él y
él está bien convencido de que tales leyes
generalmente no son sino un obstáculo a sortear.
Si tiene que justificar algún delito
le sobrarán razones y sofismas. Se
sienten tan cómodos en la mentira que, aunque a veces
la verdad les sirve para sus objetivos,
suelen preferir sentir el vértigo de la mentira, porque
en realidad ellos son antisociales de
grado moderado o bajo, pero antisociales
en definitiva.
6-EL COLOR HISTRIÓNICO
Curiosamente, así como los papeles narcisista
y antisocial son masculinos, el histrionismo
pertenece al rol femenino y el ejercicio del
poder lo hemos situado como masculino. Y es que
aquí las cosas no son todas blancas o
negras sino que una vez más tenemos que manejar los grises.
Lo histriónico se refieren
a lo teatral, a lo afectado y se dice de las personas que buscan ser
el centro de atención, que no soportan
pasar desapercibidas, que adaptan su opinión a
la opinión mayoritaria. Les gusta
sobreactuar y manifestar sentimientos que realmente
no sienten. Buscan seducir, hacer amigos y no profundizan
en los temas.
El ejercicio del poder,
sorprendentemente, también tiene su color histriónico.
Buscan constantemente seducir y
siempre tienen las palabras justas que el oyente
quiere oír. No se salen de este guión.
Evitará decir al pueblo cualquier verdad si esta es dolorosa:
diciendo cosas desagradables no se cae bien a la
gente.
Siempre dicen que sienten lo que se
espera que sientan, es decir,
confiesan esos
sentimientos que les va a hacer caer bien a la audiencia, pero no
sabremos con exactitud cuáles son realmente
sus sentimientos, porque siempre
están actuando e incluso sobreactuando.
Si no se habla de ellos parece que
se ponen nerviosos y buscan y provocan algún tipo de notoriedad.
Aunque ellos sí tienen su propia
opinión, harán creer al pueblo que ellos sienten y piensan
de la misma manera que el pueblo
sencillo, que son uno más.
COROLARIO
Es lógico que estos comportamientos egoístas
terminen por provocar la desafección de los administrados.
Mikel Martínez
Diciembre 2010 ©